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jueves, 11 de marzo de 2010

Cultura tepiteña. Emmanuel Hernández Ortiz.






























El objetivo principal de este escrito es profundizar sobre los aspectos básicos de la cultura tepiteña, no sólo para demeritar a sus habitantes sino para estudiar los rasgos esenciales de esta profunda y desprestigiada cultura. Para comenzar este ensayo, tomaré la cita del Prof. José de Jesús Magaña para discernir sobre el tema, que dice así: “somos seres culturales en doble sentido: como productores de cultura y como producto de ella”. Así, el hombre forja su constitución cultural en cada acto que expresa y realiza. Estudiando la expresión tepiteña, nos conduciría a características como el arraigo por el comercio, la fe en imágenes religiosas, la habilidad para desarrollar un lenguaje local y la valoración de sus fiestas.

Si por algo se ha de definir la cultura en Tepito, es por el comercio informal que se sitúa a lo largo de su territorio. La comercialización de productos de origen chino como ropa y juguetes acaparan la mayor parte del tianguis. Por otro lado, la venta de música y películas piratas son el gran negocio que invita a los habitantes de cualquier punto del D.F. a consumir. Finalmente, la actividad que acapara los focos rojos de Tepito, es la venta de drogas. Así, las personas que habitan este lugar, están implicados de manera directa o indirecta en el comercio. Entonces, el tepiteño producto del comercio forja a individuos de fácil manejo de palabra y negociación para la satisfacción de sus necesidades.

En relación con la negociación, un punto básico del tepiteño es su lenguaje. Palabras como: chale (desagrado), chido (agradable), gacho (feo), ñero (referirse a una persona), cámara (despedirse), toquín (fiesta), filete (música), tribilin (tribunal), está en Canadá (encarcelado), el torito (los separos), garbanzos (balazos) y ruca (mujer) entre otras, son palabras que distinguen al tepiteño. Desafortunadamente, la sociedad mexicana ha catalogado el lenguaje como una expresión superflua y de mala apariencia. De esta manera, el tepiteño contribuye a un lenguaje distinto, creando palabras de las ya establecidas y enriqueciendo el idioma español.

Del mismo modo, en Tepito las fiestas son un rasgo único y excepcional. En el Aniversario de Tepito, los locatarios no abren sus locales. El territorio se olvida del comercio para celebrar su fiesta anual. La música es interpretada por los llamados “sonideros” que a ritmo de matancera, guaracha, salsa y son, ponen un ambiente cálido con sabor. El punto central, además de la música, es que en este espectáculo la voz que opera el sonido, manda a saludar a las personas que se dan lugar en el evento, entre ellos bailarines, guapas mujeres y delincuentes. Lo que precede a este acto, es una celebración hasta los amaneceres del otro día, donde también hay que recalcar que mínimo hay un homicidio por el conflicto entre bandas.

En contraste con los puntos antecedidos, la delincuencia es un rasgo del tepiteño. Como lo dije anteriormente el comercio es de procedencia ilícita, ya sea mercancía pirata o robada. Pero no sólo es eso, el tepiteño ha hecho de su territorio un “barrio bravo” en el cual el robo a transeúnte, el narcomenudeo y la delincuencia organizada son aspectos de la vida diaria. Sus jóvenes en su mayoría, tienen costumbres y valores violentos que arrastran a la desintegración familiar. Es muy normal que entre sus mujeres haya maltrato físico y psicológico por parte de los hombres.
Reconozco que la cultura del tepiteño es violenta, es lacra (ratera) y chacalona (ventajosa). Pero caminar en Tepito, es caminar en mundo colorido, bailador y dicharachero. Andar por sus calles es reconocer cómo sus individuos cargan herencias culturales pero también se ingenian para hacer cultura. Ser tepiteño no sólo es ponerse ropa Perry Ellis y Tommy Hilfiger con calzado Jordan y salir a robar. Ser tepiteño es ser negociador, servicial, creyente, bailarín y galán. Ser tepiteño, es un don de Dios.



4 comentarios:

  1. Me resulta interesante pensar en el estilo de vida vertiginoso del tepiteño, moviendose segun sus necesidades y la oferta del momento, es adaptable, poco planeador, responde al momento y lo que es mas importante, es el grupo completo de tepiteños el que se comporta asi, como chacales, necesitan la facilidad de palabra, la intimidacion y la agresion para obtener sin exponerse el maximo de recompensa y beneficio. Son astutos y habilidosos tanto con la palabra ñera como con las manos y las piernas, sera entonces la planeacion y la preparacion una forma de volvernos en cierta forma mas tontos ? Creen ustedes que estan preparados poder ganarle un juego de palabras a un tepiteño sin recurrir a artimañas filosoficas y sistematizacion? La preparacion nos anquilosa. Vivan los chacales, saludos a mis compillas de la bondojo y su albur facil.

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  2. Hola una pregunta tienes un hermano llamado Carlos, mira tu disculparas pero ando en busca de un amigo con tu nombre y no se si seas tu, agradeceria mucho me escribieras a esta direccion con tu respuesta ok, anirak7801@hotmail.com gracias y perdon la molestia.

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  3. me gustaria ver mas sobre los tepiteñios k no solo avitan en tepito si no sobre esos chavos que se asen llamar asi x su modo de vestir y de pensar

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  4. Eugenia Soria López24 de marzo de 2011, 11:26

    Interesantes reflexiones acerca del "barrio bravo" que ha perdido algo de su encanto. Sin duda, para los que lo visitábamos hace muchos años, hoy es prácticamente imposible hacerlo sin un alto grado de temor.
    Un abrazo,
    Eugenia

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